Movimiento Slow
Mente

Qué es y qué no es el movimiento slow

Piensa en Italia. Ahora piensa en la cocina italiana y en el plato que más te gusta. Ahora piensa a una madre o a una abuela cocinando esa comida. ?Imaginas algo rico y con olores sabrosos?

Bueno, ahora en el medio de todo eso pon una hamburguesería de comida rápida. Una cadena que desplaza a la madre, a su cocina y a sus platos de aromas tentadores.

Y todo ello rodeado de un montón de gente que corre, con prisas hacia todos lados.

Algo parecido fue lo que pasó en 1986 cuando el periodista Carlos Pettrini se encontró con un McDonalds en la Plaza España de Roma. Le pareció todo tan contradictorio, tan antinatural que comenzó la campaña a favor de la “Slow Food”.

Con el paso de los años la filosofía de la comida lenta se extendió a otros ámbitos y dio paso a lo que otro periodista, Carl Honoré, llamó “Slow Life” y de ahí solo hubo un paso al Movimiento Slow.

 

Contra el ritmo acelerado

El Movimiento Slow no tiene como intención destruir todo lo que funciona hasta el momento, sino que las personas aprecien el mundo que les rodea y puedan darse cuenta y decidir qué hacer con cada una de las cosas que les rodean.

Hay una serie de tareas que debemos hacer día a día pero ¿cuáles son las importantes? ¿cuál debo hacer primero y cuál después?

Este movimiento que busca que nos detengamos por un instante, pensemos en cada una de las cosas que estamos haciendo y nos preguntemos si cada una de ellas realmente tiene importancia.

Busca que percibamos cada una de las cosas que hacemos, que hagamos una cosa a la vez y que pensemos en cuánto nos aporta a nosotros como personas y a la sociedad.

¿Pero entonces qué es esto?

¿Se trata de caminar despacio y andar con lentitud en cada cosa que hacemos o de ser unos perezosos que se mueven poco?

Mejor, sigue leyendo.

Qué es el Movimiento Slow

El Movimiento Slow es una filosofía de vida y de entender el mundo que nos rodea.

Es darnos cuenta de lo que estamos haciendo a cada instante.

Es hacer una cosa a la vez y apreciarlo.

Es aplicar la atención plena a nuestro día a día.

Es también tener una visión crítica sobre el mundo que nos rodea y darnos cuenta que no necesitamos correr, no necesitamos acumular riquezas ni perseguir un futuro si no sabemos aprovechar el presente.

Se trata también de consumir menos porque cuanto más consumimos más pendientes estamos de esas cosas y más rápido tenemos que trabajar para conseguir los recursos para comprarlo.

En resumen podemos decir que es una filosofía muy amplia que busca apreciar la vida, conectarnos con nuestra esencia, con nuestra alma y con la naturaleza.

Qué no es

Definitivamente no es ser un vago.

No es hacer las cosas con lentitud sin apreciarla.

No significa dejar de trabajar.

Tampoco es rechazar la tecnología, sino apreciarla y aprovecharla en su justa medida.

No es dejar de hacer cosas.

Tampoco se trata de ir por una autopista con tu vehículo a 20 por hora.

Bajar un cambio

Decir que apreciar nuestro entorno y percibir cada una de las cosas que hacemos es nueva, estaríamos mintiendo.

La atención plena es algo de lo que Buda habló hace más de 2.500 años y que hoy toma otra forma. Apuesta por tomar consciencia de la realidad, apreciarla y vivir ese momento.

Desacelerar nos ayuda no solo a ver lo que estamos haciendo, sino que nos permite vivir con más tranquilidad, menos estrés y, tal vez, con un mejor bienestar emocional que nos ayude a vivir con armonía en nuestro cuerpo y alma.

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