Síndrome de la Felicidad aplazada
Mente

Síndrome de la felicidad aplazada: cómo saber si lo padeces

“Cuando me jubile voy a irme a…”, “Cuando tenga más dinero haré…”, “Cuando termine de hacer esto podré hacer esto otro que me gusta”…

Seguramente alguna vez escuchaste este tipo de frases saliendo de tu boca o de la boca de conocidos.

Tal vez estés frente a lo que se conoce como “Síndrome de la felicidad aplazada”, un problema que padece el 40% de la población de los países desarrollados y que afecta a nuestra personalidad.

 

¿Qué es el síndrome de la felicidad aplazada?

Algunos especialistas aseguran que se trata simplemente de un problema de administración del tiempo, pero es mucho más profundo.

Podríamos decir que el síndrome de la felicidad aplazada es posponer para el futuro aquellas cosas que nos hacen felices porque tenemos obligaciones que cumplir primero.

Pilar Jericó, escritora y conferenciante española, hace referencia a este concepto planteando que el síndrome se da cuando empleamos muchas horas en, por ejemplo, el trabajo, sin dejar tiempo para disfrutar de momentos que nos hagan felices y nos llenen de satisfacción.

Un ejemplo muy claro para entenderlo podría ser aquella persona que trabaja con pasión muchas horas al día para ahorrar pensando que con ese dinero podrá comprar o hacer cosas que le harán feliz pero cuando llega el momento tiene más obligaciones que cumplir.

Hay personas que ahorran para comprarse una casa más grande porque piensan que serán felices allí, otros que se cansan haciendo cosas para poder descansar después pero nunca lo hacen.

Posponer la felicidad no hace más que cambiar nuestra personalidad. En lugar de disfrutar el momento que vivimos nos podríamos convertir en personas irritables, melancólicas y frustradas porque sentimos que trabajamos duro pero la satisfacción nunca llega.

Este estado de ánimo no solo nos afectará a nosotros, sino también a nuestro entorno.

Pareciera ser que vivimos un presente insatisfactorio apostando por un futuro de alegría en lugar de vivir el momento.

 

Síntomas para saber si padeces el síndrome

Los especialistas hablan de tres factores que son clave para saber si estás padeciendo el síndrome de la felicidad aplazada.

Sí! tan solo tres hechos te podrían ayudar a saber si tu o una persona cercana lo padecen.

Si te identificas con algunos de estos tres puntos es momento de estar alerta:

Dinero

Tener más dinero es algo que se ha convertido en una obsesión en ti. Haces todo lo posible para ahorrar más para tener tanto que puedas gastarlo cuando lo necesites. Pero esa necesidad nunca llega porque tienes cosas más urgentes que hacer.

Insatisfacción

Conseguiste cosas, tienes talento o triunfas en tu sector pero aún así no te satisface. Crees que siempre puedes mejorar y sigues trabajando por ello sin descanso. No te detienes a disfrutar lo que tienes sino que buscas más pensando que el siguiente logro será mejor y te hará feliz.

Miedo

No te mueves por miedo a fracasar. Prefieres que las cosas pasen por sí solas porque te atemoriza que algo salga mal y sea tu culpa. El temor al cambio te empuja a pensar que allí donde estás, tal vez, llegue el estado de felicidad en algún momento, sin salir a buscarla.

 

Cómo enfrentarlo

Si crees que tienes problemas que te están haciendo daño o te hacen sentir mal nunca, nunca, dejes de consultar a un profesional. Un psicólogo está allí para ayudarte y verá cosas que nosotros no somos capaces.

Uno de los problemas con el síndrome de la felicidad aplazada es que nosotros mismos no nos damos cuenta de lo que padecemos.

Pero si decidimos avanzar por nuestra cuenta y tratar de resolver nosotros mismos el problema debes saber que hay 3 pasos para salir del síndrome de la felicidad aplazada.

Prioriza

Si el principal problema que nos puede llevar al síndrome de la felicidad aplazada es que hacemos cosas urgentes antes de hacer cosas importantes para ser felices entonces tenemos que reorganizar nuestras prioridades.

Deberemos parar un momento y poner en la balanza aquello que nos saca una sonrisa frente a aquello que nos resulta un peso “impostergable”.

Cuando veamos lo que tenemos debemos decidirnos por lo que nos hace felices.

Vive el ahora

El pasado ya pasó y el futuro no existe. El ahora es tan efímero que si no lo aprecias y no lo vives te quedarás pensando en que la felicidad, la alegría y las sonrisas es algo que pasará en el futuro pero tal vez pase en el presente si te preocupas por verla.

Descubre lo que te hace feliz

No es fácil, pero en la paz de nuestro hogar o en un sitio que podamos estar en calma deberíamos detenernos y pensar en las cosas que nos hacían reír.

Es importante también pensar en aquellas cosas que hacíamos y se nos pasaba el tiempo volando.

Atrévete también a descubrir cosas nuevas y date el tiempo de perder tiempo si  es necesario para poder saber lo que te gusta hacer.

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